Irán incrementa ahorcamientos y acelera ejecuciones de presos políticos
Irán ejecuta a dos presos en un segundo día consecutivo de ahorcamientos
En plena escalada, este martes Irán ahorcó a Babak Alipour y Pouya Ghabadi, condenados por rebelión armada y señalados por Teherán como integrantes de un grupo terrorista opositor.
La agencia oficial Mizan reportó la ejecución destacando su perfil como «terroristas armados» vinculados a la Organización de los Muyahidines del Pueblo de Irán (MEK), catalogada terrorista por el régimen.
Sin embargo, organismos no gubernamentales y opositores internacionales califican a los dos hombres como presos políticos, evidenciando un sistema judicial utilizado para silenciar disidencias.
Esta acción sigue a la ejecución, el día anterior, de otros dos individuos por presuntos cargos similares, y a los tres primeros ejecutados tras las protestas de enero, donde se acusa a participantes de haber provocado la muerte de agentes de seguridad.
¿Por qué esto cambia el escenario?
Irán se consolida como uno de los países con mayor número de ejecuciones anuales, con un incremento del 50% en ahorcamientos durante 2025, según la ONU, reflejando una política represiva más agresiva en un contexto de protestas sociales.
Esta sucesión de ejecuciones no solo es una señal de endurecimiento del régimen frente a la oposición interna, sino también una alerta grave para la estabilidad regional y los derechos humanos.
¿Qué viene después?
La aceleración en las ejecuciones podría intensificar la represión interna y disuadir protestas, pero también incrementar la tensión internacional contra Teherán.
Además, esta dinámica puede agravar la división interna y provocar reacciones más severas tanto dentro como fuera del país.