Informe revela persecución del régimen venezolano contra opositores en el exilio

La dictadura venezolana persigue a opositores incluso fuera del país

Un informe de Un Mundo Sin Mordaza documenta 326 casos entre 2024 y 2025 de persecución transnacional contra venezolanos opositores en el exilio.

El régimen chavista no se limita a controlar dentro de Venezuela. Llevó la intimidación y la represión a otros países, buscando silenciar a quienes denuncian su régimen desde el extranjero. Esta estrategia ya no es un fenómeno aislado, sino una política sistemática de control para evitar que la disidencia prospere fuera de sus fronteras.

Cómo actúa el régimen fuera de Venezuela

  • Estigmatización y propaganda: 176 casos (54%) de campañas oficiales para desacreditar y aislar a opositores, afectando su vida laboral y su seguridad migratoria.
  • Represión consular-administrativa: 112 casos (34%) donde los servicios consulares se usan para negar documentos, retrasar trámites o condicionar la concesión en función de la postura política.
  • Criminalización y justicia internacional: 23 casos (7%) de investigaciones, órdenes o procedimientos judiciales para perseguir opositores fuera del país.
  • Mecanismos adicionales: presencia de agentes paraestatales, represalias contra familiares, coerción migratoria y represión digital transnacional.

Un escenario no contado que cambia el debate

Este informe demuestra que la amenaza chavista no termina al cruzar la frontera. El uso del aparato estatal para intimidar a opositores en otros países afecta la libertad política, la seguridad personal y la integridad de quienes buscan justicia desde el exterior.

El fenómeno está invisibilizado. Muchas víctimas no denuncian por miedo a represalias familiares o problemas migratorios, lo que sugiere que 326 es solo la punta del iceberg.

¿Qué viene después?

Si no se pone un freno internacional, esta política represiva puede consolidarse, poniendo en riesgo la seguridad y derechos de miles de venezolanos en el mundo. La comunidad global debe entender que no se trata de un problema interno, sino de una amenaza transnacional que exige una respuesta contundente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Desplazarse hacia arriba