Huelga de hambre en Zona 7: familiares de presos políticos al borde del colapso

Familiares de presos políticos en crisis tras huelga de hambre en Zona 7

Familiares de presos políticos llevan más de 48 horas en huelga de hambre frente a la sede de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), conocida como Zona 7, en Caracas. La protesta pacífica, que exige la liberación inmediata de los detenidos por razones políticas, ha dejado a una madre descompensada y a varios en estado delicado.

El Comité de Derechos Humanos de Vente Venezuela reportó que la mujer colapsó y tuvo que ser asistida por sus compañeros de lucha. Será trasladada en ambulancia a un centro hospitalario, según la cuenta Realidad Helicoide.

¿Qué revela esto? La situación física de los familiares muestra el abandono y la presión del Estado sobre quienes no deberían cargar con esta realidad. La protesta persiste pese a las condiciones extremas, alertando sobre un escenario donde la vida misma corre peligro ante la inacción oficial.

Simultáneamente, un grupo de presos políticos inició una huelga de hambre desde el viernes pasado, un reflejo de la crisis que atraviesan y su desesperada demanda de libertad.

Contexto y consecuencias inmediatas

  • El Foro Penal ha verificado 444 excarcelaciones desde el 8 de enero, pero muchos siguen bajo arresto domiciliario o con medidas restrictivas, como el caso de Juan Pablo Guanipa y Perkins Rocha.
  • Guanipa, tras ser liberado, fue detenido nuevamente el mismo día acusado de violar sus medidas cautelares. Esta práctica evidencia un uso arbitrario del sistema judicial para mantener presión política.
  • La protesta de los familiares en Zona 7 expone no solo la negativa a resolver la situación de los presos, sino también un intento de silenciar la crisis humana que esto genera.

Lo que viene

Si el gobierno no atiende las demandas, la crisis humanitaria seguirá escalando y el desgaste institucional será insostenible. La persistencia en ignorar esta protesta pacífica revela una tensión que puede desencadenar consecuencias legales y políticas mucho más graves, con impacto directo en la estabilidad del sistema.

Esta es una advertencia clara: la presión social y moral sobre el sistema carcelario y judicial en Venezuela no disminuirá mientras la problemática siga sin solución.

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