Guayana Esequiba: La verdad oculta que Inglaterra y Guyana no quieren enfrentar
El error histórico que Inglaterra y Guyana insisten en mantener
Tanto gobiernos del Partido del Progreso Popular (PPP) como del Congreso Nacional Popular (CNP) en Guyana, sin importar su bandera política, han coincidido en una postura clave: desconocen el Acuerdo de Ginebra de 1966, el único documento jurídico que reconoce el fraude colonial en el Laudo Arbitral de París de 1899.
La realidad es inquietante. Ni Londres ni Georgetown admiten el Principio del uti possidetis iuris, norma internacional que establece que los nuevos Estados conservan las fronteras coloniales al independizarse. Eso es vital para proteger la estabilidad y reconocer la soberanía legítima.
Ocupación vs. Posesión: la trampa inglesa
Los ingleses no hicieron posesión legal del Esequibo. Impusieron una ocupación forzada mediante migraciones masivas de poblaciones africanas y asiáticas para asegurar su control, pero sin cumplir los requisitos que legitiman la posesión territorial:
- Debe ser pacífica
- De conocimiento público
- De buena fe
- Improtestada
- Sin lesión patrimonial para terceros
El acto inglés fue todo menos legal. Por eso, Venezuela cuenta con sólidos respaldos históricos, cartográficos y jurídicos para reclamar ante la Corte Internacional de Justicia el legítimo derecho sobre el territorio.
¿Por qué cambia el tablero la posición venezolana?
Aunque Venezuela no reconoce la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia, esta se autoconfirmó competente en 2020 para dirimir el conflicto, luego que Guyana llevara el caso unilateralmente. Esto expone una violación a la sucesividad del artículo 33 de la Carta de la ONU, que obliga a agotar negociación, mediación y arbitraje antes de acudir a un tribunal.
Guyana saltó etapas legales, dejando en evidencia una agenda política diseñada para mantener el statu quo del despojo territorial. Venezuela tiene aún opciones jurídicas y diplomáticas para revertir esta estrategia, como reabrir negociaciones directas o el arbitraje.
¿Qué viene para Venezuela?
Este no es un problema partidista. Exige unidad nacional y un compromiso de Estado que integre todas las voces del país, incluso las de quienes están dispuestos a aportar desde la sociedad civil.
Venezuela tiene en sus manos no sólo documentos históricos indiscutibles, sino también un marco legal que nadie debería ignorar. La defensa del Esequibo es un asunto de legalidad, soberanía y futuro estratégico. Ignorarlo es ceder frente a intereses que no respetan fronteras ni justicia internacional.