Guayana Esequiba: 60 años de un triunfo diplomático que nadie quiere respetar
¿Por qué el Acuerdo de Ginebra sigue siendo la clave que pocos mencionan?
El 17 de febrero de 1966, Venezuela firmó el Acuerdo de Ginebra, marcando un triunfo diplomático contra un laudo arbitral de 1899 diseñado para despojarnos de 159.500 km2 de territorio. Este documento no es un relicto histórico: es la base legal activa que sigue dando batalla a nobles y poderosos.
Lo que ocurrió realmente
Desde 1962, la delegación venezolana exhibió pruebas irrefutables en la ONU para demostrar la nulidad del laudo impuesto por potencias coloniales. Solo entonces, el Reino Unido se vio forzado a firmar el Acuerdo, asumiendo un compromiso legal para resolver la disputa «de manera práctica y pacífica».
Pero Guyana, que usurpa estas tierras, ha ignorado sistemáticamente este acuerdo. En 2018, presentó una demanda en La Haya para que Venezuela reconozca como «válido» el laudo de 1899, a pesar de que el propio Acuerdo de Ginebra lo declaró nulo y sin efecto.
¿Qué está pasando ahora y qué está en juego?
Las provocaciones de Guyana no cesan. Permiten operaciones de empresas multinacionales en áreas marítimas dentro de la proyección del estado Delta Amacuro — territorio venezolano legítimo y excluido de la disputa — violando el Acuerdo.
Esta estrategia busca crear hechos consumados, ignorando que el Acuerdo dice claramente: «Ningún acto durante su vigencia podrá crear derechos de soberanía». Esto es una ocupación ilícita, contraria al derecho internacional y a lo ratificado desde 1966.
¿Por qué el Acuerdo de Ginebra es inviolable?
- Ratificado por las partes y registrado en la ONU.
- No admite recursos ni es objeto de arbitraje.
- Desmonta la falsa idea de «cosa juzgada» que pretende Guyana.
- Imprime vigencia al reclamo legítimo de Venezuela por la totalidad de su territorio.
El Acuerdo afirma que seguirá vigente hasta que se haga justicia y se restituyan los territorios arrebatados. La diplomacia venezolana, con argumentos sólidos y respaldo legal internacional, mantiene firme la defensa histórica y soberana.
Y ahora, ¿qué viene?
Guyana acosa con actos ilegales, pero Venezuela no cede. En 2024, presentamos ante La Haya toda la defensa necesaria para desmontar esa demanda provocadora, con evidencias y argumentos que solo pueden ser ignorados a costa de perder credibilidad y derecho.
Este escenario obliga a observar con atención cada movimiento internacional y diplomático. Venezuela no negocia su soberanía, ni acepta reformas al Acuerdo de Ginebra. La defensa de nuestro territorio no solo es un acto patriótico, sino un requisito legal y un deber institucional imprescindible.
¿Por qué nadie comenta este latente conflicto y los riesgos reales para la seguridad y soberanía nacional? Lo que nadie dice es que detrás de este aparente silencio, se libra una batalla donde está en juego la integridad territorial y el respeto a nuestras instituciones.