Granier revela: Sin partidos libres no habrá estabilidad ni transición en Venezuela

El país sigue en jaque, aunque no te lo cuentan

Marcel Granier, periodista y ex presidente de RCTV, lanza una alerta que pocos discuten: Venezuela no avanzará sin la libre actividad de los partidos democráticos y sin claridad sobre la tutela que ejerce Estados Unidos.

¿Qué pasó realmente tras la captura de Nicolás Maduro?

Maduro está preso en Nueva York. Delcy Rodríguez, jurando lealtad al chavismo, hoy lidera un interinato que no busca la transición, sino evitar el colapso inmediato del Estado venezolano. Washington opta por la estabilidad operativa y exige al mismo tiempo: liberación de presos políticos, cierre de centros de tortura y reinstitucionalización del país. Pero el acuerdo entre Caracas y Estados Unidos sigue en sombras.

¿Por qué esto cambia el panorama?

  • El chavismo está en repliegue, sin voluntad real para desmontar su aparato represivo.
  • Las Fuerzas Armadas, destruidas y sin capacidad, siguen intactas y bajo comando cuestionable.
  • La ley de hidrocarburos fue reformada, pero el estado de conmoción que anula garantías sigue vigente.
  • Los presos políticos apenas han sido liberados bajo condiciones dudosas y con procesos pendientes.
  • Los partidos clave, como Vente Venezuela de María Corina Machado, siguen sin reconocimiento legal.

¿Qué viene después?

Si no se levanta el estado de excepción y no se garantizan las libertades elementales —libertad de prensa, legalización de partidos, protección jurídica para empresarios— la “transición” será solo un cambio de caretas, no un verdadero cambio de sistema.

El interinato de Rodríguez debe cumplir rápidamente con tres condiciones críticas: entregar a presos políticos, cerrar centros de tortura y normalizar el juego democrático. De lo contrario, Venezuela corre el riesgo de entrar en otra fase del autoritarismo, disfrazada de tutela externa y falsa estabilidad.

Granier apunta que solo con la vigilancia activa de los ciudadanos y la presión internacional, especialmente de Estados Unidos y Europa, se podrá evitar que una crisis histórica termine en una nueva dictadura disfrazada.

¿Y la oposición civil?

María Corina Machado es el liderazgo civil más firme en esta etapa. Pero sin la seguridad jurídica y política para actuar libremente, la oposición seguirá limitada. La realidad es clara: sin partidos libres, sin justicia y sin claridad en el mandato externo, Venezuela seguirá atrapada.

¿Deben preocuparnos las consecuencias ocultas?

Tras 27 años de chavismo, sin profesionalizar las fuerzas armadas ni abrir la economía, la sociedad no está preparada para una transición sin riesgos. La reinversión extranjera no llegará mientras persistan confiscaciones y ausencia de Estado de Derecho. La lentitud para reformar el sistema puede alimentar otro ciclo de control autoritario bajo nuevos equilibrios.

Conclusión brutal

Esto no es un cambio de régimen: es la hora de un cambio total de sistema. Sin respeto a las minorías, sin garantías para la libre competencia política y sin transparencia sobre los términos de la tutela, la estabilidad será frágil y la transición una ilusión.

La pregunta que queda abierta: ¿Hasta cuándo permitiremos que sigan manejando nuestro país en secreto, a puerta cerrada, mientras la sociedad espera sin saber qué viene?

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