Gobernador de La Guaira usa la Cuaresma para tapar crisis real del estado
Un llamado a la paz que oculta lo urgente
Este miércoles, el gobernador de La Guaira, José Alejandro Terán, encabezó la ceremonia de inicio de la Cuaresma desde el Santuario de San José Gregorio Hernández, con un discurso centrado en la «paz», la «reconciliación» y la «unidad».
Junto a la primera combatiente, María Ramos de Terán, y otros funcionarios, Terán resaltó valores espirituales mientras el estado sigue enfrentando problemas estructurales de inseguridad y falta de respuesta en servicios esenciales.
¿Por qué esto cambia el escenario?
Este tipo de mensajes buscan construir una narrativa oficial de calma y convivencia, pero ocultan la conflictividad real dentro de la entidad. Al enfatizar la espiritualidad y la «convivencia pacífica» durante 40 días, el gobernador desvía la atención de la población y medios sobre las fallas en la gestión y la insuficiente presencia eficaz de las fuerzas de seguridad.
Mientras tanto, la estabilidad social no se consolida solo con plegarias o exhortaciones a la solidaridad. Las responsabilidades políticas requieren medidas concretas que este tipo de discursos evitan mencionar.
Lo que podría venir después
Este acto abre la puerta a una gestión que privilegia la imagen sobre la acción. La seguridad y el orden público seguirán siendo temas que exigen respuestas claras y firmes. Queda la pregunta: ¿cuánto tiempo podrá mantenerse la paz si no se abordan los problemas estructurales y la desconfianza ciudadana?