Frontera Sin Luz: Apagones Arruinan Comercios y Hogares Sin Solución a la Vista
Apagones diarios desbordan la paciencia en la frontera
En el eje San Antonio del Táchira – Ureña, los cortes eléctricos no cesan y siguen golpeando la rutina de comercios y hogares.
El martes 7 de abril marcó la primera suspensión apenas a las 9 de la mañana. En el barrio Curazao, la lavandería de Rita se paralizó por tres horas. Sin luz, la lavadora dejó de funcionar y el limitado suministro de agua, que llega cada 10 días, no se puede aprovechar.
Una cuadra más allá, un negocio tuvo que recurrir obligatoriamente a una planta eléctrica. Un gasto extra en combustible y mantenimiento que no estaba considerado, pero necesario para no cerrar.
¿Quién asume este costo oculto que limita la productividad y eleva los precios?
Este no es un problema aislado. En barrios y sectores cercanos, los apagones varían en horario y duración, con días que acumulan más de 10 horas sin electricidad.
Esto cambia la realidad económica y social de la frontera
Los apagones no son solo una molestia; están afectando directa y severamente la economía local y la calidad de vida. Negocios que deben invertir más para operar, familias que ven sus actividades diarias interrumpidas, y una infraestructura que no responde ni se ajusta a las necesidades básicas.
¿Qué sigue para la frontera sin electricidad confiable?
Sin una solución clara a corto plazo, el escenario es sombrío: más gastos para emprendedores, menor producción y una crisis invisible que sigue siendo ignorada por quienes deberían garantizar los servicios básicos. La frontera no puede seguir en pausa.