Francia redefine el caso Zepeda: ¿verdad oculta detrás del asesinato de Narumi Kurosaki?
La recta final del juicio que Francia no quiere simplificar
El caso contra Nicolás Zepeda, acusado del asesinato de la estudiante japonesa Narumi Kurosaki en 2016, acaba de entrar en su fase definitiva en Lyon. Sin embargo, nada es lo que parecía.
Qué pasó y qué están cuestionando ahora
Narumi desapareció sin dejar rastro, su cuerpo jamás apareció, pero la acusación se ha centrado exclusivamente en su exnovio chileno, Zepeda. Este martes, el tribunal escuchó al novio actual de la joven, que acusa directamente a Zepeda del crimen, rechazando la idea de una desaparición voluntaria, un argumento clave para la defensa.
Aunque el testimonio es contundente, la defensa cuenta con un as: los peritajes psiquiátricos están divididos. Un experto pinta a Zepeda como manipulador peligroso; otro lo define como una persona sin desórdenes mentales significativos, lo que ha reforzado la tesis de ausencia de premeditación y ha sembrado dudas sobre la acusación.
Por qué esto cambia el escenario político y judicial
Después de que el Tribunal Supremo francés anulara la condena anterior por irregularidades procesales, este tercer juicio expone fisuras en un caso que parecía cerrado. La familia Zepeda denuncia un montaje y sostiene inocencia pese a los indicios. Todo apunta a que lo que importa no es solo el crimen en sí, sino cómo se ha manejado la justicia y el proceso, en un contexto donde la presión pública puede distorsionar la búsqueda de la verdad.
Qué viene después
Con el veredicto cercano, el resultado podrá cambiar la percepción sobre la justicia internacional y la influencia de narrativas mediáticas. Si Zepeda resulta culpable sin cuerpo ni pruebas concluyentes, abre un peligroso precedente en la aplicación judicial moderna. Y si es absuelto, la pregunta sobre la falta de explicaciones claras para la desaparición y muerte de Narumi quedará abierta, con consecuencias para la confianza en los sistemas legales europeos.