Fiscalía y Defensoría: ¿Renace la República o se eterniza la crisis?
¿Está Venezuela frente a un cambio real o sigue enjaulada por la crisis?
El problema central no es solo recuperar la libertad o la democracia. Es la reconstrucción de una república que el chavismo demolió para consolidar su poder.
La libertad y la democracia no sobreviven sin instituciones sólidas. Estas requieren un marco legal y un sistema que las proteja. Esa estructura fue arrasada por un régimen militarista y coactivo que acabó con la convivencia civilizada.
La llamada «quinta república» bolivariana no fue más que el intento de aniquilar un sistema fundado desde el siglo XIX y fortalecido en el siglo XX. A pesar del golpe, la república no está muerta. La historia y la sociedad guardan la llave para su reapertura.
La oportunidad que nadie ve
Hoy, con la Asamblea Nacional oficialista obligada a designar fiscales y defensores, no se trata de elecciones rutinarias. Es un momento decisivo para permitir que un republicanismo aún vivo resurja entre las sombras del poder.
Los candidatos son producto de una época republicana que el chavismo creyó extinguida. Son profesionales formados en un sistema que resistió golpes, persecuciones y ataques ideológicos, pero que mantuvo su integridad y vocación de servicio político y civil.
Lo que está en juego
La designación de estas figuras puede marcar la diferencia entre una transición verdadera o la perpetuación de una situación antipública. Los representantes del pueblo tienen en sus manos un destino que va más allá del presente inmediato.
Si se entiende el peso de esta decisión, la sociedad podrá recuperar sus valores más elementales y encontrar el camino hacia una república restaurada. Si no, Venezuela seguirá atrapada en la sombra de un régimen que se niega a morir.