Una alianza incómoda que sacude la seguridad regional
La Fiscalía General de Colombia acaba de confirmar algo que muchos callaban: Iván Márquez, líder clave de la disidencia Segunda Marquetalia, está directamente involucrado en el asesinato del senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay.
Para capturar a estos cabecillas, el Estado colombiano no solo activará a Interpol, sino que exigirá la cooperación de Venezuela, donde se presume que están escondidos Iván Márquez y alias “Zarco Aldinever”, otro acusado de orquestar el atentado.
¿Un cambio de juego en la lucha contra la criminalidad transfronteriza?
La apertura oficial hacia Venezuela revela una verdad incómoda: el problema no es local, sino un entramado regional que afecta la seguridad y estabilidad electoral colombiana. La Fiscalía, con pruebas y seguimiento técnico, descarta rumores sobre la supuesta muerte o debilitamiento de estos líderes armados. Sin evidencias, la justicia sigue tras ellos.
Lo que viene no puede ignorarse
Esta iniciativa abre un nuevo capítulo: si Venezuela responde o no, se convertirá en un medidor real de cooperación y seriedad frente al terrorismo que impacta a ambos países y a la política colombiana. La presión internacional se intensifica. El tiempo dirá si los vínculos con la violencia política serán enfrentados o protegidos detrás de burocracias y silencios.