Silencio e indiferencia ante presos políticos en Venezuela
Decenas de familiares de presos políticos marcharon en Caracas para exigir a la Iglesia una intervención urgente que permita la liberación de detenidos, como ocurrió recientemente en Cuba gracias a un acuerdo con el Vaticano.
Qué pasó
En una procesión silenciosa frente a la Nunciatura Apostólica, familiares y activistas pidieron una audiencia con el nuncio Alberto Ortega, ignorada hasta ahora, mientras denunciaron la falta de respuestas y el silencio de la Iglesia venezolana.
Con cruces, carteles y personas vestidas como presos, mostraron el impacto humano que estas detenciones tienen, con más de 40 presos políticos en estado crítico de salud, incluyendo a Josnars Baduel, cuyo padre murió en prisión.
Por qué esto rompe el escenario actual
La petición abre un frente nuevo, desafiando la postura pasiva de la Iglesia ante un problema que desgasta la legalidad y la confianza institucional. El contraste con Cuba subraya una oportunidad desaprovechada para detener torturas y muertes tras rejas.
Qué viene después
Si la Iglesia insiste en mantener el silencio, las familias podrían radicalizar sus reclamos, presionando a actores internacionales para intervenir en Venezuela. La ausencia de canales humanitarios aumenta el riesgo de muertes evitables y expone la crisis institucional del país.