Familiares de presos militares piden intervención directa a EE.UU.
Familiares de los detenidos en la Operación Gedeón elevaron un pedido urgente a la embajadora de Estados Unidos en Venezuela, Laura Dogu, para que intervenga y detenga un plan que califican como un «exterminio lento» contra los presos.
En una carta entregada en la embajada, se denuncia que el régimen venezolano mantiene en condiciones que podrían llevar a la muerte a estas personas, buscando silenciar posibles denuncias de tortura y maltrato.
Un contexto que cambia el juego político
El llamado llega justo cuando la presencia diplomática estadounidense en Caracas vuelve a ser activa, generando expectativas de que se pueda comprobar el estado real de estos oficiales. La situación representa un giro, pues expone al régimen ante la comunidad internacional bajo acusaciones graves de violaciones a los derechos humanos y abuso sistemático.
¿Qué está en riesgo? Lo que nadie quiere admitir
- El lugar de detención, Fuerte Guaicaipuro, es descrito como una prisión donde se ejecuta un castigo prolongado con riesgos fatales.
- El mando militar involucrado, identificado claramente, recibe acusaciones directas de dirigir estos abusos.
- Los presos han iniciado una huelga de hambre como medida extrema para protestar contra torturas documentadas.
- Denuncias públicas responsabilizan a altos funcionarios penitenciarios por amenazas y castigos físicos.
¿Qué viene ahora?
Si la diplomacia estadounidense no actúa con firmeza, estos militares podrían seguir siendo víctimas de un mecanismo de eliminación silenciosa que evita condenas visibles pero destruye vidas. Por otro lado, la presión familiar y social promete mantener este tema en la agenda internacional, poniendo en jaque la narrativa oficial que hasta ahora invisibiliza estas prácticas.
Esto no es solo una crisis humanitaria: es un pulso por la legalidad y la transparencia institucional en Venezuela.