48 horas de huelga de hambre frente a la Zona 7
Los familiares de presos políticos recluidos en la sede de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) de la Zona 7 llevan ya dos días en huelga de hambre exigiendo la liberación inmediata y sin condiciones de sus parientes.
Este acto de protesta coincide con una huelga de hambre iniciada por los propios detenidos políticos hace varios días, un tema que evidencia un aumento de la presión social y política.
La crisis humanitaria detrás del operativo de liberaciones
A pesar de las liberaciones parciales anunciadas recientemente, varias familiares de los presos en huelga presentan serios problemas de salud, desde desmayos hasta presión arterial alta. La atención médica de emergencia ha sido insuficiente para contener los efectos de esta medida extrema.
¿Qué está ocultando la narrativa oficial?
El partido Primero Justicia responsabilizó al gobierno encargado de Delcy Rodríguez por cualquier daño a las familias, mientras que ONG como Foro Penal reportan 444 excarcelaciones desde principios de enero, sin que esto detenga las huelgas ni la crisis.
Sin embargo, muchas excarcelaciones esconden otra realidad: liberados bajo arresto domiciliario o con acusaciones renovadas que vuelven a encarcelar a opositores apenas salen en libertad.
Lo que viene: más presión, no menos
La combinación entre excarcelaciones condicionadas y protestas extremas por parte de familiares dibuja un escenario de crisis persistente. La incapacidad del gobierno para resolver este conflicto podría agravar la inestabilidad institucional y el desgaste de sus propias instituciones de seguridad.
Esta huelga no es solo un gesto simbólico: es un aviso sobre la gravedad del problema y la urgencia de una solución real y transparente.