Silencio mortal: presos colombianos en Venezuela en huelga extrema
Más de 15 días sin comer ni beber. Esta es la protesta desesperada que mantienen los colombianos detenidos en la cárcel Rodeo I de Venezuela. Mientras tanto, la embajada de Colombia permanece callada y sin respuestas claras.
¿Por qué importa esto ahora?
Nubia Mise, portavoz de los familiares, apunta directamente al embajador Milton Rengifo y al gobierno de Gustavo Petro. Su reclamo destapa una falencia evidente: la ausencia de acción real a pesar de la proximidad política entre los gobiernos venezolano y colombiano.
Contrasta con el reciente caso del gendarme argentino Nahuel Gallo, liberado después de 448 días, incluso con una relación tensa entre Buenos Aires y Caracas. Colombia, con relaciones aparentemente más fluidas, no logra lo mismo.
Consecuencias que no vemos o no quieren mostrar
- Los reos arriesgan la vida con una huelga simultánea de hambre y sed.
- El llamado de auxilio desde la embajada queda ignorado, lo que revela un vacío institucional preocupante.
- Los familiares presionan con movilizaciones en pasos fronterizos, buscando romper el muro de silencio oficial.
¿Qué viene después?
Si no hay respuesta rápida, las protestas podrían escalar y la crisis humanitaria agravarse con consecuencias diplomáticas y sociales difíciles de controlar. Esta no es solo una emergencia humanitaria; es un punto de quiebre para la credibilidad y eficiencia del Estado colombiano frente a sus ciudadanos en el exterior.
¿Cuánto tiempo más permanecerá el silencio oficial mientras vidas están en juego?