Estados Unidos y China concentran el 60% de los millonarios en 2025: el dato que no te cuentan
Estados Unidos y China monopolizan la riqueza global en 2025
El Global Wealth Report 2025 de UBS revela un dato que pocos destacan: Estados Unidos concentra casi el 40% de los adultos con patrimonio superior a un millón de dólares, nada menos que 23,8 millones de personas. Su dominio en la riqueza mundial no es casualidad, sino producto de un mercado interno enorme, bolsas profundas y una cultura de inversión establecida.
China afianza su segunda posición con 6,3 millones de millonarios, resultado de un crecimiento económico explosivo, urbanización acelerada y la pujanza en sectores tecnológicos y manufactureros. Este avance demográfico de alto poder adquisitivo cuestiona la narrativa de que solo Occidente concentra riqueza.
¿Por qué importa esta concentración de riqueza?
Estos números no solo reflejan fortuna personal. Son indicadores de dónde se decide la agenda económica mundial, las inversiones clave y las políticas que afectan la estabilidad global. Europa, con Francia, Alemania, Reino Unido e Italia, continúa aportando, pero carece de la dinamización que impulsa la riqueza en Estados Unidos y China.
El informe también muestra que la acumulación de riqueza está lejos de ser solo cuestión de población: sistemas financieros robustos, estabilidad institucional y mercados claros son decisivos. Aquí es donde muchos países quedan rezagados, atrapados en discursos y políticas que no fomentan ese ecosistema.
El futuro cercano: ¿riesgos y oportunidades?
UBS anticipa que el crecimiento de millonarios seguirá, aunque con freno por la inflación y la incertidumbre geopolítica. Sin embargo, la digitalización financiera y los activos digitales podrían transformar estas dinámicas, abriendo una batalla por la creación y control de patrimonio. ¿Quién podrá mantener este poder económico en un mundo cambiante?
Este informe debería ser una alarma para sectores políticos y reguladores: la concentración de riqueza no es solo un número, es el motor oculto detrás de las decisiones globales. Ignorar estas realidades solo perjudica a quienes dependen de economías y mercados sólidos.