Estado venezolano impone censura y abandono a Josnars Baduel en Rodeo I
Las autoridades del Internado Judicial Rodeo I suspendieron definitivamente las visitas y negaron los medicamentos vitales para Josnars Adolfo Baduel, preso político cuya salud se deteriora rápidamente bajo custodia estatal.
Andreina Baduel, su hermana, denuncia que la medida busca aislarlo completamente: sin acceso a familiares ni abogados, queda en total silencio y sin control externo. La excusa oficial —una acusación falsa sobre supuestos actos violentos que Andreina habría liderado— solo es un pretexto para cortar toda comunicación.
Un estado de salud ignorado y empeorado
Informes de otros internos revelan que Josnars se desmayó y fue trasladado a la enfermería tras sufrir graves secuelas de presuntas torturas. La familia exige cirugías urgentes que el Estado se niega a proveer. Esta omisión prolongada, sumada al aislamiento, aumenta el riesgo vital y falta de transparencia.
¿Qué oculta el régimen detrás de la supuesta inspección?
En medio de una inspección oficial que asegura cumplimiento de protocolos, se impone una política sistemática de incomunicación y castigo para presos que incomodan. Las autoridades usan la suspensión de visitas como un arma para silenciar denuncias y evitar control sobre las condiciones reales de reclusión.
Lo que viene: Tensión y presión internacional ineludible
Esta situación eleva un nuevo desafío para organismos internacionales y defensores de derechos humanos. La falta de respuesta ante estos abusos implica agravar la crisis penitenciaria y el daño irreversible a presos políticos. La presión debe intensificarse para evitar una tragedia que el régimen intenta ocultar.
Una pregunta queda en el aire: ¿Cuánto tiempo más permitirá la comunidad internacional que el Estado venezolano imponga torturas silenciosas y abandono a presos en Rodeo I?