¿Un defensor del pueblo sin honorabilidad ni distancia política?
La Constitución solo exige cuatro condiciones para ser Defensor o Defensora del Pueblo: ser venezolano sin otra nacionalidad, mayor de 30 años, competencia comprobada en derechos humanos y cumplir con la honorabilidad, ética y moral que la ley establezca. Nada más.
Este año se postularon 61 candidatos, pero ninguno acaparó la atención como Ernesto Emilio Villegas Poljak. Hasta hace poco ministro de Cultura, Villegas solicitó quitar su nombre de la lista del PSUV para cumplir con una norma que prohíbe militancia política activa en el cargo. Pero su historial demuestra una larga trayectoria ligada a ese partido.
¿Qué implica esta postulación?
- Villegas fue ministro de Comunicación, jefe de gobierno del Distrito Capital y presidente de Venezolana de Televisión, cargos clave de la última década dentro del aparato político oficial.
- Semanas atrás fue designado coordinador del Programa para la Paz y Convivencia Democrática, desde donde ahora anuncia que comenzará a trabajar en derechos humanos “aún un proyecto en construcción” si llega al cargo.
- Su nombramiento podría significar la militarización política de la Defensoría, una institución que debe ser garante independiente.
Un cargo que obliga a más que palabras
Recordemos que el Defensor debe:
- Investigar de oficio denuncias sobre derechos humanos, algo que anteriores titulares han omitido.
- Exigir resarcimientos por daños causados por el Estado. Ninguno se registra hasta ahora.
- Interponer acciones legales para proteger libertades fundamentales, un tema pendiente con liberados y presos políticos.
- Instar al Fiscal General a actuar contra violaciones de derechos humanos, algo que en la práctica no ha sucedido.
En resumen, se trata de una figura que debe defender las instituciones y garantizar la legalidad. La pregunta es clara: ¿puede hacerlo alguien ligado al PSUV, un partido cuya agenda ha sido responsable de la crisis institucional y social?
Si Villegas llega, se prevé que la Defensoría siga siendo parte del aparato oficialista y una ventana sin peso real para la protección ciudadana.