En Unearte debatieron el futuro creativo de la inteligencia artificial
Un debate que va más allá de la tecnología
En Unearte, la inteligencia artificial dejó de ser solo un tema técnico y se convirtió en epicentro de una conversación sobre creatividad, ética y humanidad. Profesores, creadores y estudiantes pusieron sobre la mesa preguntas clave que marcarán el rumbo artístico en los próximos años.
La IA no viene a reemplazar, sino a potenciar
El encuentro «La IA desde la dimensión del lenguaje artístico» abrió con una idea contundente: la inteligencia artificial no es una amenaza ni un sustituto, sino una aliada capaz de fortalecer la práctica creativa. Miguel Laffé, productor audiovisual y docente, recordó que el miedo a las nuevas tecnologías no es nuevo, y defendió una inteligencia híbrida donde la intención, la ética y la curaduría humana siguen siendo insustituibles.
Cuando el arte y la tecnología se encuentran
El cineasta Vladimir Sosa recordó que la historia del cine ha estado siempre marcada por la innovación tecnológica. Invitó a asumir la IA como parte natural del proceso creativo, pero con una dosis imprescindible de ética, disciplina y responsabilidad. ¿Podrán estas herramientas nuevas respetar esos valores?
El cuerpo y la creatividad: algo que no se puede automatizar
Desde la danza, Betty Mendoza destacó que aunque la IA puede aportar con análisis técnicos, la presencia corporal y la creatividad del bailarín son insustituibles. El arte sigue viviendo en la experiencia humana, más allá del cálculo o la programación.
Sensibilidad humana versus algoritmos
Para cerrar, Lisandro Cabrera reflexionó que la IA no puede reproducir la sensibilidad ni la experiencia humana. Aun así, subrayó que debe verse como una herramienta para aprender y proyectar el trabajo artístico, sin prejuicios ni temores que bloqueen su potencial.
Una conversación que apenas empieza
Esta jornada se inscribe dentro del Eje Formativo Visión y Retos Universitarios, un espacio para abrir diálogos relevantes sobre los desafíos actuales. Queda claro que la inteligencia artificial llegará al arte con preguntas difíciles y también con nuevas posibilidades. ¿Cómo equilibrar la tecnología con la esencia humana? El debate apenas comienza.