Socios de Petro entran en el juego petrolero venezolano sin que se discuta
Desde hace dos años, empresarios ligados al círculo cercano de Gustavo Petro, presidente de Colombia, están participando en un lucrativo negocio petrolero en Venezuela, sin que la opinión pública colombiana lo conozca en detalle.
Estos empresarios recibieron contratos de Participación Productiva (CPP), una figura opaca creada por Delcy Rodríguez, exministra y presidenta encargada venezolana, que privatiza de facto la explotación de hidrocarburos al permitir mayorías privadas y desmontar el modelo de «empresas mixtas» con participación estatal mayoritaria.
La llamada Ley Antibloqueo sirvió para repartir estos contratos casi en secreto, hasta que la Asamblea Nacional venezolana los legalizó abruptamente el 29 de enero, bajo la influencia de Jorge Rodríguez, hermano de Delcy. Ahora esta modalidad es oficial y forma el eje principal de Pdvsa para operar con socios privados.
Entre los beneficiarios destacan figuras relacionadas con la llamada Revolución Bolivariana, así como magnates internacionales con conexiones controvertidas, como Harry Sargeant III, y grupos sancionados por EE.UU., incluyendo a empresarios colombianos cercanos a Petro.
La empresa Colven Business & Corp, vinculada a Danilo Romero Gómez, compadre y amigo personal de Petro, obtuvo dos contratos para explotar reservas petroleras estratégicas en Apure y Barinas, regiones cercanas a la frontera con Colombia. Romero ha tenido influencia en gobiernos regionales y vínculos que lo han puesto en el centro de investigaciones por presunta corrupción.
Lo que cambió
La legalización de los CPP implica un cambio de régimen en la industria petrolera venezolana, con más apertura a socios privados sin supervisión pública ni mecanismos claros de control internacional. Esto podría transformar áreas estratégicas fronterizas en puntos críticos de influencia política y económica, que afectan directamente la seguridad y soberanía de Colombia.
¿Qué sigue?
- El avance de empresas ligadas a círculos políticos en Colombia y Venezuela puede profundizar riesgos éticos y políticos.
- La ausencia de transparencia debilita las instituciones y abre paso a nuevas redes clientelares internacionales.
- La frontera entre ambos países podría tensarse por intereses económicos no regulados.
Esto va más allá de una simple alianza empresarial: es un cambio en las reglas del juego que impacta directamente la estabilidad institucional y la integridad económica en la región. El silencio sobre este fenómeno debería preocupar a todos.