El último acto de Padrino López: ¿la muerte de la FANB?
¿Está la FANB a punto de desaparecer bajo su propia cúpula?
La verdad es cruda: las Fuerzas Armadas venezolanas, lideradas por Vladimir Padrino López y Domingo Hernández Lárez, viven su peor crisis histórica.
Secuestros no rescatados, negociados en secreto. El presidente sacado del principal fuerte militar, un símbolo de la degradación institucional. La FANB fue fragmentada estratégicamente para evitar golpes de Estado, pero esto abrió la puerta a la influencia extranjera y a su pérdida de autonomía.
Hoy Venezuela está militarmente custodiada por Estados Unidos, más que por sus propios militares. Entonces, ¿cuál es el rol real de nuestra FANB? ¿Guardan el armamento, organizan desfiles o reprimen al pueblo mientras consumen recursos nacionales sin respaldo institucional ni legitimidad democrática?
El golpe oculto: la FANB política y parcializada
La FANB ha abandonado su rol constitucional para ser instrumento del PSUV. Hace proselitismo, participa en fraudes electorales, oculta actas y reprime manifestaciones. Esto va contra todo principio de honor militar y constitucionalidad.
Pronto vencerán los 180 días permitidos para la presidencia encargada y ya hay señales claras de maniobras legales para extender la gobernabilidad ilegítima de Maduro. El argumento oficial habla de imposibilidad de ausencia absoluta, pero no hay guerra ni justificación válida para perpetuar un régimen usurpador.
La subordinación militar a una autoridad sin legitimidad alarga la agonía nacional. Esta alianza perversa bloquea cualquier posibilidad de reconciliación y respeto a la Constitución.
¿Qué viene si la FANB sigue alineada con el PSUV?
- Mayor división interna en las Fuerzas Armadas.
- Más represión y presos militares por desobediencia.
- Fracaso electoral garantizado y desaparición institucional de la FANB.
- Incremento del riesgo de conflictividad política y social.
La FANB conoce el derecho constitucional: una presidencia encargada dura máximo 180 días. Si ignoran esta realidad para mantenerse, solo están condenando al país y a la institución militar a un colapso irreversible.
¿La única salida real?
Que la FANB recupere su rol constitucional, acepte la declaración de la falta absoluta y facilite un proceso electoral limpio. Solo así podrá preservar su legado y legitimar su existencia ante los venezolanos.
Donald Trump y Marco Rubio han dejado claro: esperan elecciones antes de que termine su mandato.
¿La FANB elegirá ser garante del país o cómplice de su destrucción?