El régimen liga cárceles a la espiritualidad para ocultar crisis real
Más de 1.200 jornadas espirituales en cárceles venezolanas
El viceministro Edgar Arteaga Matute anunció que el 90% de las cárceles del país están inmersas en jornadas organizadas por la iglesia evangélica, con un supuesto objetivo de reinsertar a los privados de libertad a través de la fe.
¿Por qué esto no es buena noticia?
Que el gobierno promueva la «rehabilitación humana» basada en la espiritualidad esconde la falta de soluciones reales en seguridad y justicia. El discurso oficial centra la atención en la fe, mientras la crisis penitenciaria sigue sin resolverse en términos de orden, legalidad y control efectivo.
Este enfoque responde a una agenda política de última hora impulsada desde la alta esfera del régimen, tratando de maquillar el fracaso institucional con un barniz de «transformación espiritual».
¿Qué consecuencias traerá esto?
- Sin cambios estructurales, la inseguridad seguirá creciendo dentro y fuera de las cárceles.
- Se prioriza un discurso que no garantiza justicia ni mejora real para las víctimas y la sociedad.
- La institucionalidad penitenciaria queda subordinada a intereses ideológicos, no a las necesidades urgentes del país.
Lo que viene es más de lo mismo: un sistema penitenciario bajo control del poder político, sin avances en legalidad ni seguridad, mientras se ofrece como solución un espejismo espiritual.