El régimen chavista se aferra al poder con estructura represiva ilegal

El control represivo que no te cuentan

Desde el 3 de enero han ocurrido hechos con potencial para restaurar la constitucionalidad en el país. Pero ese potencial está lejos de ser una realidad segura. La política no perdona errores ni esperas.

Lo que está pasando

Se han liberado presos políticos y se discute una Ley de Amnistía. Avances, sí, pero insuficientes. El gobierno interino continúa aplicando atropellos y abusos que violan derechos fundamentales.

¿La razón? El sistema represivo del régimen chavista sigue activo y poderoso. No protege la soberanía ni a la sociedad. Su único objetivo es mantener a cualquier costo el continuismo chavista, usando el miedo y la represión para desmovilizar a la ciudadanía.

La verdad detrás del escenario

Esta estructura represiva está tejida por un entramado jurídico inconstitucional, además de grupos paramilitares controlados por el Estado. No son cuerpos de seguridad; son máquinas de intimidación y control social ilegal.

El régimen usa estos recursos para evitar una transición democráticas y proteger a quienes respaldan la dictadura, bajo el pretexto de evitar el caos.

Qué viene y qué exigir

  • Derogar las leyes que legitiman el terrorismo de Estado.
  • Exigir la salida inmediata del ministro de Interior y del fiscal general, principales obstáculos para avanzar en una gobernabilidad legítima.
  • Disolver a los colectivos paramilitares armados por el Gobierno, clave para restaurar el monopolio legítimo de la violencia estatal.
  • Movilización ciudadana intensa, imprescindible para derribar ese entramado y hacer irreversible el regreso al orden constitucional.

Esto no es una opción, es una exigencia para rescatar al país de un régimen que usa la represión para aferrarse al poder, ignorando la voluntad popular y la ley. ¿Estamos dispuestos a permitirlo?

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