El poder popular ignorado después de las elecciones en Venezuela
El voto mayoritario ignorado: ¿Por qué el cambio verdadero sigue pendiente?
El 29 de julio de 2024, un día después de las elecciones presidenciales, Caracas enfrentó una decisión crucial. A pesar de que Edmundo González Urrutia ganó con una mayoría clara, apoyado en la fuerza social de María Corina Machado, esa victoria fue dejada de lado.
González Urrutia anunció a María Corina como vicepresidenta, intentado validar la soberanía popular. Esto abría una ruta directa al renacimiento democrático. Pero en lugar de tomar el camino corto, que reflejaría la voluntad real del pueblo, se impuso el camino largo.
¿Qué significa esto para Venezuela?
- El camino largo diluye la soberanía nacional y mantiene antiguos poderes intactos.
- Jefes de corporaciones petroleras continúan por encima de la Constitución formal, alejando a la población de cualquier protagonismo efectivo.
- La democracia queda subordinada a intereses que prefieren demoras, no cambios reales.
Esto no es una cuestión de idealismo ingenuo, sino una alerta sobre la realidad que muchos no quieren discutir. Ignorar la voz mayoritaria perpetúa un sistema despótico y depredador disfrazado de proceso democrático.
Si seguimos aceptando el camino largo, Venezuela renuncia a la soberanía, a la libertad y a la justicia. No se trata de ajustes superficiales o maquillaje político: se trata de un renacimiento democrático verdadero, construido sobre la voluntad del pueblo, no sobre acuerdos entre poderosos.
¿Cuánto más debemos esperar para que se respete el voto y el cambio real sea posible?