El Parque del Este: ¿Qué esconden tras su abandono y cambio de nombre?
El Parque del Este ya no es el lugar que conocimos
Antes era el pulmón verde donde trotaba con el paso lento de los años. Allí caminaban Salvador Garmendia y Manuel Caballero, intelectuales respetados, reunidos en lo que llamaban «el Ateneo que camina». Un espacio de respeto y cultura que hoy parece un recuerdo lejano.
¿Qué pasó con ese parque emblemático?
El deterioro no es solo evidente, es una metáfora de la crisis política y social que vive el país. Disminución de fauna, jardines abandonados, infraestructuras dañadas, y un nombre que fue cambiado por motivos políticos: de Parque del Este a Parque Miranda. Un símbolo tergiversado y despojado de su historia original, precisamente la que incluía a Rómulo Betancourt, hoy silenciado.
¿Por qué importa este abandono?
- El parque refleja la pérdida de espacio público funcional por fallas en las instituciones responsables.
- La alteración sin consulta de un diseño paisajista reconocido muestra la falta de respeto por el patrimonio urbano y cultural.
- El cambio de nombre y el desprecio a su legado apuntan a una agenda política que quiere borrar las huellas de raíces fundamentales.
¿Qué viene después para espacios como este?
Solo verán más abandono y politización. Mientras tanto, la ciudadanía pierde un espacio vital para la calidad de vida y la convivencia saludable. La pregunta es clara: ¿Quién se hará responsable de devolver dignidad a este patrimonio? O, acaso, ¿todo seguirá siendo un símbolo de decadencia y divisiones políticas?
El Parque del Este no es solo un parque. Es una radiografía del país. Y no están contando todo lo que eso significa.