La AFA sacó al gendarme Nahuel Gallo de Venezuela en un operativo inesperado
El gendarme argentino Nahuel Gallo, detenido desde diciembre de 2024 en Venezuela, fue liberado y trasladado a Buenos Aires en un vuelo privado rentado por la Asociación de Fútbol Argentino (AFA).
Tras casi 16 meses preso y 3 meses de negociaciones discretas entre la AFA y la Federación Venezolana de Fútbol (FVF), esta liberación rompe el molde habitual en casos diplomáticos sensibles.
Este movimiento cambia la narrativa oficial y revela alianzas inesperadas
El vínculo entre los presidentes deportivos Claudio Tapia (AFA) y Jorge Giménez (FVF) fue clave. Mientras el gobierno argentino de Javier Milei reconoció solo a Estados Unidos e Italia por la gestión, ocultó el papel crucial de la AFA. ¿Por qué?
El trasfondo político no es menor: Tapia está imputado por corrupción y enfrenta una prohibición para salir del país, en medio de un choque frontal con el gobierno de Milei que quiere reformar el fútbol argentino con sociedades anónimas, algo rechazado por la AFA y clubes.
¿Qué viene después de esta jugada política-judicial-sportiva?
- El caso expone grietas en las instituciones y el poder detrás del fútbol en Argentina.
- El gobierno de Milei tendrá que lidiar con un sector que claramente maneja recursos y contactos que escapan a la política tradicional.
- Si la AFA puede movilizar vuelos privados para casos diplomáticos, surge una pregunta inquietante: ¿hasta dónde llega su influencia real en la agenda nacional y qué costo tiene para la legalidad?
La liberación de Nahuel Gallo no es solo un acto humanitario, es una muestra del poder paralelo que operan ciertas organizaciones bajo el radar político. Y mientras los discursos oficiales hablan de lucha contra la corrupción, el fútbol sigue siendo terreno de agendas y pactos ocultos.