El misterio detrás del pico Simón Bolívar en Oregón que pocos conocen

Un hallazgo inesperado en Oregón

En plena década de los ochenta, un cónsul venezolano en Portland recibió una instrucción clara: investigar todos los homenajes al Libertador Simón Bolívar en su amplia jurisdicción. Lo que descubrió, sin embargo, fue muy distinto a lo que esperaba.

De San Francisco a Oregón: una misión diplomática poco corriente

Portland, con su aire europeo y tranquilidad en medio de Estados Unidos, fue sede de uno de los consulados venezolanos menos activos pero con un territorio enorme bajo su cobertura, que incluía estados como Alaska y Montana.

Con solo una secretaria cubana y él al mando, el consulado atendía a unos cien venezolanos dispersos. Esa realidad llevó al cónsul a proponer cerrar la oficina para optimizar recursos, algo que generó resistencia pero finalmente se aprobó.

Una amistad con el alcalde más peculiar de Portland

Bud Clark, alcalde y figura legendaria de Portland, era un personaje controvertido y carismático. El cónsul compartió momentos con él, incluso promoviendo juntos el uso de bicicletas como política ambiental. Clark se mostró sorprendido y preocupado cuando supo que el consulado se cerraría, temiendo razones políticas que nunca existieron.

La búsqueda de homenajes a Bolívar apenas rindió frutos

Pese a la amplia jurisdicción, los homenajes a Simón Bolívar fueron escasos. Apenas algunas cartas originales en manos de coleccionistas ofrecidas a precios exorbitantes y un único monumento natural: un pico en Oregón llamado «Simón Bolívar».

Escalando hacia un tributo inevitable

El cónsul organizó una expedición con guardabosques y venezolanos residentes para instalar una placa conmemorativa en la cima. El momento fue emotivo: a casi dos mil metros de altura, bajo la lluvia y el frío, jóvenes estudiantes cantaron el himno nacional en recuerdo del Libertador reconocido en tierras lejanas.

La placa recordaba cómo Estados Unidos inspiró la independencia de Venezuela, sellando un vínculo histórico.

Un giro inesperado: ¿El pico Bolívar era otra persona?

Tiempo después, desde República Dominicana, el diplomático recibe una carta que cambia todo. Ese pico no lleva el nombre del libertador, sino de Simón Bolívar Cathcart, un explorador local del siglo XIX que fue el primero en conquistar esa cima.

Sin embargo, en un curioso giro, esta confusión no resta valor al homenaje, pues el propio explorador había sido bautizado en honor al prócer. Incluso las autoridades de Oregón continúan atribuyendo popularmente el pico al héroe venezolano.

Un desenlace diplomático lleno de simbolismo

Este cruce de identidades quedó sin ser corregido oficialmente para evitar burocracias y debates innecesarios. Así, la cima lleva un nombre que honra tanto a un hombre que liberó naciones, como a otro que en su honor conquistó montañas.

La historia del pico Simón Bolívar en Oregón es, entonces, un misterio resuelto con ingenio, que une culturas y tiempos, y que revela cómo un nombre puede alcanzar alturas inesperadas.

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