El gran ausente en la lucha contra el cáncer de cuello uterino: ¿por qué pocos hablan de prevención real?
¿Por qué seguimos sin priorizar la prevención del cáncer de cuello uterino?
La ginecóloga Yrama Baloa lanza una alerta clara: vacunarse contra el Virus del Papiloma Humano (VPH) y visitar al ginecólogo al menos una vez al año no es una sugerencia, es una necesidad urgente.
Vacunas y chequeos, un combo que el sistema no termina de implementar
El VPH es una infección silenciosa, de transmisión sexual, que puede derivar en cáncer de cuello uterino si no se detecta a tiempo. La vacuna está disponible para niñas desde los 10 años en el sistema público y también puede proteger a mujeres adultas. Sin embargo, la falta de seguimiento constante y chequeos ginecológicos integrales mantiene a muchas mujeres en riesgo.
¿Por qué esto cambia el escenario?
Porque esta enfermedad puede evolucionar sin síntomas hasta fases graves, y un diagnóstico temprano cambia radicalmente el pronóstico y el costo del tratamiento. Sin embargo, la prevención se reduce a protocolos parciales: la citología sola no es suficiente. Es necesario incluir colposcopias y pruebas moleculares para identificar el riesgo real y actuar a tiempo.
Lo que viene si no invertimos en prevención real
Si el sistema no adopta un enfoque integral —vacunación, chequeos anuales completos, hábitos saludables y reducción del tabaquismo— estaremos condenados a una creciente incidencia de cánceres evitables. Esto implica más tratamientos complejos, mayor carga para las instituciones médicas y, al final, vidas perdidas que podrían haberse salvado con medidas básicas.