¿El General Padrino López: Estado dentro del Estado o responsable del colapso?
¿Cómo un solo hombre pudo acumular tanto poder en Venezuela?
Vladimir Padrino López estuvo al frente del Ministerio de la Defensa durante una década, desempeñando funciones que sobrepasaron cualquier marco constitucional. Se convirtió en un poder paralelo, casi un «Estado dentro del Estado».
Por decreto presidencial, administró empresas clave, como la «Compañía Anónima Militar de Industrias Mineras, Petrolíferas y de Gas» (Camimpeg) y otras, mezclando roles militares con económicos en un nivel nunca visto. Esto contrario al legado de Bolívar, quien advirtió que los militares deben limitarse al mando de sus armas, no a roles empresariales ni políticos.
El control total y la militarización del poder político
Padrino López fue juez y parte en la justicia militar, castigando a oficiales acusados de conspiración. Bajo su mando, se ejecutaron expulsiones con discursos radicales que mezclan patriotismo extremo con represión interna.
Sin embargo, ante hechos graves como la extracción forzada de Nicolás Maduro, su respuesta fue insuficiente. Habló de «cobarde secuestro» y exigió «liberación inmediata», pero no logró frenar el daño a la institucionalidad ni garantizar la seguridad institucional.
¿Lealtad a qué? ¿O simplemente una fachada?
¿Qué sucedió realmente en el interior de la Fuerza Armada? ¿Hubo una negociación tácita o un simple desgaste? El silencio y falta de acción efectiva dejan muchas dudas, más aún cuando la soberanía nacional está comprometida.
Este no es un debate para dejar a la historia. La seguridad, la soberanía y la integridad del Estado venezolano están en juego. La FANB debe recuperar su rol fundamental como garante de estos principios esenciales.
El camino a seguir
Es urgente una revisión constitucional que limite este tipo de concentraciones de poder y asegure controles reales. La institucionalidad no puede depender de un solo hombre ni de agendas políticas que disuelven el Estado.
Este Martes Santo, lejos de silencios convenientes, debería abrirse una discusión franca e indispensable para frenar el colapso y rescatar lo que aún queda de la soberanía nacional.