El Efecto Cantillon: La Inflación Que Beneficia a Pocos y Destruye a Muchos
¿Por qué la inflación no es igual para todos?
Olvida la historia oficial que arranca en Adam Smith. Richard Cantillon, un economista y financista del siglo XVIII, descubrió lo que nadie quiere admitir: la inflación no impacta equitativamente en la economía.
¿Quién fue Cantillon y qué descubrió?
Nacido en Irlanda, pero actuando en Francia, Cantillon amasó riqueza especulando contra una política financiera fallida. Su obra, casi perdida en circunstancias poco claras, fue redescubierta mucho después. En su Ensayo sobre la naturaleza del comercio en general, explica cómo un aumento en la cantidad de dinero primero beneficia a unos pocos —los vinculados a la fuente del nuevo dinero— y solo después impacta negativamente a la mayoría.
La bomba de relojería de la inflación desigual
Para Cantillon, la inyección de dinero fresco impulsa inicialmente a industrias privilegiadas (como la petrolera venezolana, por ejemplo). Después de ellos, sectores conexos comienzan a reactivarse, pero el resto sufre una pérdida en salario real y en poder adquisitivo. El resultado: aumento de precios y aumento de la desigualdad económica.
¿Qué implica esto para la economía venezolana hoy?
Si Estados Unidos impulsa la exportación masiva de petróleo venezolano, el dinero fresco entrante primero llenará los bolsillos del sector petrolero. Seguirán otros sectores como la construcción y el crédito, pero si la corrupción no se controla, la inversión extranjera no llegará. Mientras tanto, el venezolano promedio puede enfrentar un deterioro en su salario y calidad de vida.
La lección es clara: las políticas inflacionarias y económicas no son neutrales. Afectan a sectores y grupos de manera desigual, y entender este efecto es clave para no dejarse engañar por discursos oficiales que hablan de recuperación universal o prosperidad para todos.
¿Preparados para enfrentar la verdad que nadie quiere contar?
El efecto Cantillon sigue vigente. Ignorarlo es condenarse a repetir errores y a aceptar que solo unos pocos ganan, mientras la mayoría pierde poder y oportunidades.