El despojo a empresarios: la herida que bloquea la recuperación de Venezuela
El daño a los empresarios no fue un error, fue el origen del colapso
Más de mil empresas venezolanas fueron confiscadas en apenas dos décadas. No se trató de un simple acto político; fue la destrucción del motor económico y social del país.
¿Por qué esto lo cambia todo?
Estas empresas no solo generaban miles de empleos, sino que eran fuente de oportunidades reales, basadas en esfuerzo, riesgo y mérito. Con ellas, Venezuela era un país en crecimiento, aliado de naciones libres y referente mundial en estabilidad económica y progreso social. Su confiscación significó la destrucción de décadas de prosperidad.
El régimen chavista rompió con ese modelo.
El Estado sobredimensionado y corrupto se adueñó de sectores productivos, dejando paralizada la economía y aumentando el desempleo. Ese golpe fue definitivo, abriendo la puerta a la crisis masiva que hoy afecta al país.
¿Qué viene ahora y qué está en juego?
Recuperar Venezuela depende de una reparación real a los empresarios que fueron despojados. Sin justicia ni compensación, no habrá incentivos para la inversión ni confianza en las instituciones. La propiedad privada es más que un derecho: es el cimiento para reactivar la economía, crear empleos y garantizar la seguridad jurídica.
Estados Unidos ya reconoce esta realidad. La pregunta obligada es: ¿lo hará Venezuela en serio?
La reconstrucción nacional pasa por reconocer quiénes fueron los verdaderos perjudicados y crear las condiciones que permitan que sus esfuerzos rindan frutos de nuevo, sin agendas que destruyan al país bajo el pretexto de ideales utópicos.