El caso oculto que revela la podredumbre de la justicia venezolana

¿Una sentencia política disfrazada de justicia?

Hace 23 años, un grupo de policías metropolitanos fue encarcelado sin una sola prueba, condenados a 30 años por delitos que no cometieron. No fue un error judicial, fue una orden política con el sello de Hugo Chávez.

El sistema que castiga y no corrige

Este caso dejó de ser un simple fallo para convertirse en el símbolo más claro de la arbitrariedad en la justicia venezolana. La condena no solo fue injusta: es una tortura prolongada en el tiempo, un abuso institucional que quebró toda noción de legalidad.

La confesión que nadie quiere ver

Eladio Aponte Aponte, ex presidente de la Sala de Casación Penal del TSJ, confirmó desde el exilio que la sentencia fue un mandato político. Cuando el máximo juez reconoce que hubo orden directa para condenar inocentes, la justicia pierde toda legitimidad y sienta un mal precedente para cualquier proceso.

¿Qué implica la amnistía y por qué es urgente?

La próxima Ley de Amnistía debe reconocer que aquí no hay perdón, sino reparación legal ineludible. No se trata de negociar justicia, sino de cumplir un mandato constitucional que extingue la acción penal injustamente aplicada.

Si Venezuela quiere avanzar en esta frágil transición política, debe liberar a los policías metropolitanos sin excusas. Es la única forma real de demostrar que la ley vuelve a ser la fuerza que rige y no el capricho de quienes usurpan el poder judicial.

¿Estamos dispuestos a exigir que la justicia venezolana deje de ser una farsa?

La libertad de estos hombres no es una concesión, es un imperativo legal que desafía al sistema a comenzar a sanar su podredumbre, o a hundirse aún más en el desprestigio.

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