Ejecutan a ‘El Mencho’: ¿Pretexto para un Ejecutivo sin control en México?
Golpe al narco, pero peligro para la democracia
El asesinato de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, cambió el tablero. La atención pública se volcó a la recomposición del CJNG y la relación con Estados Unidos. Pero hay una pregunta mayor: ¿es esta victoria un arma de doble filo para concentrar poder sin límites en el Ejecutivo?
Una legitimidad que abre puertas peligrosas
El apoyo al operativo es abrumador. Un 82.4% aprueba la acción militar, según GobernArte. El cansancio por la violencia genera un respaldo que no se cuestiona. Eso les da a las autoridades un pasaporte para expandir facultades excepcionales sin freno.
Centralización gradual, no abrupta
La historia es clara: el poder se acumula paso a paso. Más militares en seguridad pública, discrecionalidad presupuestaria para el Ejército, facultades ampliadas en inteligencia y acuerdos bilaterales sin control real. Todo bajo el argumento de una «amenaza nacional» que nunca desaparece.
¿Más violencia tras la caída del capo?
La derrota de un líder criminal no elimina la violencia; la reconfigura. Los cárteles se fragmentan, generando luchas internas más sangrientas. El ejemplo del Cártel de Sinaloa tras la captura de “El Mayo” Zambada es ilustrativo. El CJNG enfrenta un riesgo similar.
Fragmentación criminal = Justificación para militarizar más
Si estalla la violencia en estados clave, la militarización ganará terreno y con ella, el poder sin contrapesos. Narcobloqueos, ataques a instituciones y bajas en fuerzas de seguridad reforzarán la narrativa de guerra interna y necesidad de orden a cualquier costo.
Cooperación con Estados Unidos: ¿única alternativa o vía a un Ejecutivo blindado?
La operación con EE.UU. marca un cambio radical respecto a estrategias previas. Aunque invisibles, los agentes estadounidenses participan en un esquema que centraliza decisiones estratégicas en el Ejecutivo y las Fuerzas Armadas, con escaso debate público ni supervisión legislativa.
¿Quién controla al controlador?
La legitimidad social y política tras los golpes exitosos reduce el espacio para cuestionar límites. ¿Qué papel juega el Congreso? ¿Cómo se garantiza que las instituciones civiles no sean desplazadas por un aparato militar con poder ampliado? Estas preguntas quedan opacadas cuando la prioridad es la «seguridad».
El peligro real: una institucionalización autoritaria
El problema no es colaborar con Estados Unidos, sino que esta relación fortalezca un modelo de seguridad concentrado, permanente y sin contrapesos. La debilidad de instituciones democráticas abre la puerta a un poder militar sólido que trasciende gobiernos y alternancias.
Una democracia en pausa camuflada
No se trata de cancelar elecciones, sino de un desplazamiento silencioso del poder. Decisiones fundamentales quedarán en manos castrenses mientras el debate público pierde peso. La concentración se instala de forma gradual y poco visible.
Desafío para el país
Reconocer la urgencia por combatir al crimen no puede justificar un Ejecutivo omnímodo. La revitalización de discusiones sobre contrapesos debe evitar que la crisis se convierta en excusa para normalizar esta concentración de poder.
¿Qué sigue?
La caída de «El Mencho» abre una era clave. Más violencia por fragmentación, mayor cooperación bilateral y un Ejecutivo con incentivos para expandir su control. La historia latinoamericana advierte que las emergencias suelen dejar gobiernos con poderes fuera de control. La democracia mexicana debe detener esta ola antes de que sea irreversible.