Washington juega con fuego en Venezuela.
El subdirector para las Américas de Human Rights Watch, Juan Pappier, denuncia que Estados Unidos podría estar consolidando un gobierno autoritario en Venezuela al centrar su interés exclusivamente en el petróleo.
¿Qué pasó?
A pesar de cambios superficiales y excarcelaciones parciales, la dictadura venezolana mantiene su aparato represivo intacto, sin avances reales hacia la democracia. Mientras tanto, la administración Trump muestra inclinación hacia acuerdos económicos con el oficialismo en el sector energético, dejando de lado la necesaria reforma política.
¿Por qué esto cambia el juego?
Priorizar el flujo de crudo sobre la apertura democrática es una concesión peligrosa. Según HRW, el régimen de Delcy Rodríguez usa esos acuerdos para retrasar cualquier cambio político real. Esta estrategia podría afianzar un control autoritario que perjudica directamente la seguridad jurídica y los derechos humanos de los venezolanos.
¿Qué viene después?
Si Washington continúa en esta línea, la consecuencia será clara: un endurecimiento del régimen, más represión y el fin de cualquier posibilidad de transición democrática. No bastan liberaciones simbólicas si no hay tribunales independientes ni una hoja de ruta clara hacia un cambio de régimen real.
¿Está Estados Unidos dispuesto a sacrificar la libertad de Venezuela por sus intereses energéticos?