Dos meses tras la captura de Maduro: El silencio obligatorio en Venezuela
El discurso oficial oculta la realidad
Han pasado dos meses desde la supuesta caída de Nicolás Maduro, jefe del llamado Cártel de los Soles. Pero la sociedad venezolana sigue bajo un silencio forzado, lejos de cualquier recuperación real de libertades.
Leyes que disfrazan represión permanente
Se aprobaron dos leyes: la petrolera y la Ley de Amnistía. Esta última, lejos de liberar, perpetúa el sometimiento con trampas legales que garantizan impunidad para responsables de torturas, represión y violaciones de derechos humanos. Cambiar nombres de funcionarios no altera el régimen brutal y criminal.
El silencio impuesto persiste sin novedades
El Sebin y la Dgcim continúan sus prácticas terroríficas. El régimen mantiene a Diosdado Cabello y Gramcko Arteaga como figuras que controlan vidas y censuran sin tregua. La Ley de Amnistía deja fuera a cientos de perseguidos y presos; la impunidad se mantiene intacta.
¿Libertad de expresión? Solo una fachada
No existe un estatuto de libertades reales para informar u opinar. La censura impone la prohibición de nombrar a figuras como María Corina Machado o Edmundo González Urrutia. Recientemente, Conatel clausuró la emisora Urbana 94.3 FM, confiscó equipos y siguió amenazando a medios ya silenciados.
Las amenazas ocultas mantienen a la sociedad en miedo
Excarcelados reciben amenazas informales, sin documentos oficiales, mediante carceleros o mensajeros. El resultado: casi nadie se atreve a hablar públicamente. Se prohíbe hablar de temas claves en la prensa: desde corrupción hasta narcotráfico, pasando por fondos congelados en Suiza.
Internet y medios continúan bloqueados y saqueados
La dictadura impide el acceso a decenas de portales e instrumentos informativos. Una orden podría revertir esto, pero la élite narco la ignora. Equipos robados en allanamientos ilegales jamás fueron devueltos; reclamar puede significar una nueva condena arbitraria.
El caso emblemático de El Nacional
El edificio, equipos y rotativa siguen bajo control del narcotráfico. Cientos de periodistas viven en el exilio, en clandestinidad o desempleados, enfrentando acusaciones falsas por el simple hecho de informar. Miles de procesos judiciales persisten bajo justificaciones absurdas.
¿Qué significa todo esto?
No hay transición mientras no exista verdadera libertad de expresión. No habrá cambios reales mientras persistan los procesos judiciales arbitrarios, el robo de equipos, la censura institucional y la impunidad declarada. El régimen mantiene su control criminal y nadie está exento del silencio impuesto.
¿Cuánto tiempo más seguirá Venezuela atrapada en este silencio organizado?