Venezuela bajo el poder de dos hermanos: otra vez
El 3 de enero, con la ausencia de Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez asumió la presidencia interina. Apenas dos días después, su hermano Jorge Rodríguez fue reelecto como presidente de la Asamblea Nacional por sexta vez consecutiva.
Esta dualidad en el mando trae a la memoria un capítulo oscuro de la historia venezolana: el ‘Monagato’, cuando hace más de 170 años los hermanos Monagas controlaron la presidencia de la República y consolidaron un clan familiar en el poder.
¿Quiénes fueron los Monagas y qué dejaron?
José Tadeo y José Gregorio Monagas, militares protagonistas de la independencia, se alternaron como presidente entre 1847 y 1858. Su gobierno marcó la emergencia de poder familiar sobre las instituciones.
Conocidos por la persecución política, el uso de la fuerza para controlar el Congreso y el nepotismo, los Monagas destrozaron un incipiente equilibrio institucional que Venezuela aún paga.
Además, para mantenerse en el poder, aprobaron una nueva Constitución que permitía la reelección indefinida y control total sobre gobernadores regionales, sellando su caída y el desencadenamiento de rebeliones contra su régimen.
¿Qué tiene que ver esto con la actualidad?
- Hoy, la coordinación estrecha entre Delcy y Jorge Rodríguez representa una concentración de poder sin precedentes modernos.
- La presencia simultánea de dos hermanos en las máximas esferas del Ejecutivo y Legislativo altera el equilibrio de poderes que debería garantizar la democracia.
- Durante el Monagato, la oposición fue perseguida y las instituciones castradas; la pregunta es si esta historia queda atrás o si los efectos ya están empezando a sentirse.
- Legisladores y analistas advierten que este esquema dinámico facilita la imposición de una agenda política que carece de transparencia y pluralidad real.
¿Qué puede venir ahora?
La posible consolidación de un «Rodrigato» plantea riesgos claros: debilitamiento institucional, erosión de la legalidad y un gobierno cada vez más personalista.
Si no se cuestiona este nuevo equilibrio de poder, Venezuela podría estar encaminándose a un sistema donde el nepotismo y la concentración familiar en el Estado se repiten, con consecuencias directas en la gobernabilidad y la seguridad jurídica.
¿Estamos ante un retroceso que algunos callan pero que todos debemos observar?