Diálogo sin pueblo: la trampa del régimen
Stalin González publicó una invitación oficialista para un diálogo con el «gobierno encargado» donde aseguran buscar soluciones duraderas. Pero, ¿realmente están todas las partes? ¿Representan a la sociedad venezolana o solo un fragmento escogido para legitimar al régimen?
¿Dónde está la oposición real?
Delcy Rodríguez llamó a «todos los sectores políticos». Sin embargo, ignoran a las fuerzas surgidas del 28J y las encuestas recientes, aquellas que reflejan el sentir mayoritario del país. Por ejemplo, personajes clave como María Corina Machado, señalada por muchos como la voz que aglutina a la sociedad, quedan fuera del supuesto diálogo.
¿Una repetición sin novedad?
Este «diálogo» recuerda al Acuerdo de Caracas, una maniobra para sustituir acuerdos legítimos firmados por la Plataforma Unitaria en Barbados. La dinámica es clara: crear una pantomima para evadir la verdadera negociación con quienes representan al pueblo.
La realidad contundente que no quieren ver
- Desde el 3 de enero, la situación de los presos políticos no mejora. Historias de sufrimiento y protestas continúan frente a cárceles.
- Excarcelados callados bajo prohibiciones del régimen, pero que aún alzan la voz a través de medios internacionales.
- Estudiantes y la sociedad civil interpelan al oficialismo, mientras la oposición política sigue dividida o ausente.
¿Quién tiene la autoridad para negociar?
¿Puede Jorge Rodríguez decidir quién participa en la solución de la crisis? La respuesta es no. El régimen es responsable de la tragedia nacional, el exilio masivo y la destrucción económica y social. Participar en un diálogo sin la verdadera oposición es jugar un juego peligroso que solo favorece al poder establecido.
El país exige un cambio auténtico
Es tiempo de plantear desafíos reales. La pregunta es: ¿cómo alcanzar la democracia y la libertad sin incluir a quienes representan la mayoría y al pueblo que sostiene a Venezuela?