Delcy Rodríguez toma el control sin fecha para elecciones
Desde hace 90 días, Delcy Rodríguez encabeza el Poder Ejecutivo en Venezuela sin un mandato claro ni convocatoria electoral. La captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores a principios de año por comandos estadounidenses abrió una ventana que el chavismo explotó para extender su dominio.
Una sentencia judicial a medida para mantener el statu quo
La Sala Constitucional inventó el concepto de “ausencia forzosa” para justificar la salida de Maduro, un esquema que evade la Constitución y congela los plazos legales para convocar elecciones.
El Tribunal Supremo decidió ignorar la “falta absoluta” que obligaría a votar en 30 días, mientras Maduro no regresa desde Nueva York. Esto no es legalidad, es estrategia política para perpetuar el control.
Estados Unidos y el respaldo ambiguo que sostiene a Delcy
Lo que ocurre no es un vacío institucional normal: Washington reconoce a Rodríguez ante su Departamento de Justicia y levantó sanciones que pesaban sobre ella desde 2018. Esto detona una paradoja: Estados Unidos, en lugar de promover elecciones inmediatas, valida una extensión desconcertante de poder chavista.
Un calendario electoral congelado y las consecuencias de la espera
El plazo constitucional para renovar el Consejo Nacional Electoral vence el 5 de julio. Sin embargo, no hay señales de apertura democrática.
Mientras tanto, Delcy remodela su gabinete y realiza purgas dentro del chavismo bajo un nuevo discurso amable y proamericano, con una ley de amnistía y excarcelación parcial de presos políticos que aparenta intentar cambiar la narrativa.
¿Qué viene a partir de aquí?
La indefinición actual profundiza la crisis institucional y abre el camino para que el chavismo mantenga el control sin legitimar su poder en las urnas, bajo la protección tácita de actores internacionales.
¿Puede Venezuela seguir así sin resolver la crisis electoral? El soporte externo que tiene Rodríguez podría ser efímero si la presión social y política aumenta, pero por ahora, el régimen controla el reloj electoral a su favor.