Delcy Rodríguez pide “fe” para ocultar posturas extremas que facilitaron ataques extranjeros

Delcy Rodríguez apela a la fe, pero evita hablar de las causas reales del conflicto

En el Palacio de Miraflores, la presidenta encargada Delcy Rodríguez convocó a líderes religiosos para pedir que la «fe» cure las «posturas extremas» que, según ella, justificaron que Venezuela fuera objetivo de misiles de potencias extranjeras.

Este discurso busca disfrazar que la radicalización política y la falta de respuestas institucionales dejaron al país vulnerable ante presiones y agresiones externas.

Un intento de imponer unidad sin asumir los daños reales

Rodríguez presentó el Programa por la Paz y la Convivencia Democrática como una herramienta para «sanar» la sociedad, promoviendo un diálogo que incluye ámbitos económicos y sociales. Sin embargo, evita reconocer que la raíz del problema está en las decisiones políticas que dividieron a Venezuela y abrieron espacio a actores externos.

Su llamado a que Venezuela sea un «santuario plural» pasa por alto que la pluralidad real exige respeto a la legalidad y a las instituciones, no solo discursos de buena voluntad mediados por grupos religiosos.

Las verdaderas heridas no se curan solo con «fe» 

  • La mandataria rechazó las sanciones y el bloqueo económico, culpando así exclusivamente al exterior sin mencionar las políticas internas que bloquean el desarrollo y la recuperación.
  • Invitó a crear una mesa de trabajo con espacios religiosos para «sanar heridas», aunque la estabilidad exige medidas concretas en seguridad y economía, no solo respuestas simbólicas.
  • Reiteró que Venezuela es un país plural y de respeto, pero esta afirmación no coincide con la sistemática intervención de un solo sector político en el manejo del poder y la exclusión de opositores reales.

En resumen, la presidenta encargada promueve un discurso que desvía la atención de los graves problemas políticos y económicos que realmente afectan la seguridad y la cohesión nacional. La «fe» es usada como un mecanismo para ocultar la crisis y postergar las decisiones urgentes que Venezuela necesita.

¿Hasta cuándo seguirá eludir el debate sobre la responsabilidad política en la crisis?

El programa por la «paz» y la «convivencia» sin atender la corrupción, la impunidad ni la debilidad institucional no hará más que perpetuar las divisiones y la vulnerabilidad nacional.

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