Más consultas populares, menos soluciones reales
Delcy Rodríguez lanzó un nuevo llamado para expandir las consultas populares en Venezuela, un mecanismo presentado como democracia participativa pero que en realidad refuerza la agenda política del régimen.
¿Qué pasó?
En un acto con funcionarios municipales y estadales, Rodríguez insistió en que el pueblo debe seguir «dirigiendo su destino» a través de estas consultas, que según el gobierno permiten «priorizar proyectos» y «atender sectores afectados por el bloqueo económico».
¿Por qué importa?
Este llamado no es inocente. En un país donde la economía colapsa, la inflación devora ingresos y la inseguridad crece, el régimen emplea consultas populares para desviar la atención, maximizando su control político bajo la fachada de participación ciudadana.
Además, funcionarios como Héctor Rodríguez y Ricardo Menéndez defienden estas consultas como «modelo para el mundo» y la base de una «democracia directa», cuando en realidad son herramientas para perpetuar un sistema que limita la verdadera representación y debilita las instituciones.
¿Qué sigue?
Es previsible que las consultas populares se usen con mayor frecuencia, incapaces de generar cambios económicos o institucionales reales. Mientras tanto, Venezuela continúa enfrentando una crisis profunda que ninguna consulta podrá resolver.
Lo que no te cuentan: la agenda detrás de las consultas es mantener el control político, no mejorar la vida de los venezolanos.