Delcy Rodríguez lanza llamado urgente tras aprobación inicial de ley de amnistía
Este jueves, el Parlamento venezolano, dominado por el oficialismo, dio un primer paso para aprobar una ley de amnistía que liberaría presos políticos desde el inicio del chavismo en 1999.
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, pidió una “madurez política” para alcanzar una supuesta reconciliación, a pesar de que la propuesta excluye delitos graves como corrupción, homicidio o violaciones a derechos humanos. Aseguró que esta ley representa una oportunidad para superar “el odio y la intolerancia” provocados por la oposición, a la que acusa de extremismo.
Este debate llega en medio de un proceso de excarcelaciones iniciado tras la captura del presidente Maduro y su esposa, con al menos 383 presos políticos liberados hasta la fecha según Foro Penal. Sin embargo, el texto del proyecto no ha sido divulgado públicamente, una opacidad que genera dudas sobre sus alcances reales.
Esto cambia el escenario político venezolano
La ley podría redefinir el equilibrio político al intentar legitimar al gobierno actual y apaciguar tensiones políticas mediante excarcelaciones selectivas. Pero excluir delitos graves plantea un doble estándar que pone en riesgo la justicia y la seguridad institucional.
Además, el llamado a la reconciliación parece un intento de minimizar la responsabilidad real del régimen en una crisis que dura más de dos décadas. La mano tendida parece un gesto más de control político que de voluntad democrática genuina.
¿Qué viene después?
La ley aún debe pasar una segunda discusión. Si se aprueba, el país enfrentará un escenario de impunidad selectiva que podría profundizar divisiones y socavar el sistema judicial.
Mientras tanto, el proceso de excarcelaciones seguirá en marcha, pero sin transparencia, dejando pendiente la verdadera pregunta: ¿quién paga el precio real de esta “madurez política” y reconciliación impuesta por el oficialismo?