Venezuela intenta revivir su petróleo bajo nueva gestión
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, anunció un giro en la estrategia petrolera del país.
Su objetivo es claro: dejar de ser solo la mayor reserva y convertirse en un gran productor mundial de crudo. Cita como modelos a seguir a Estados Unidos y Arabia Saudita.
¿Qué cambió?
Rodríguez negó que la reciente modificación de la ley de hidrocarburos signifique una desnacionalización. Asegura que el sector sigue bajo propiedad estatal, pero con un nuevo “modelo de gestión”.
Una reforma que abre las puertas al sector privado y reduce impuestos para atraer inversión. Todo, dice, para mejorar la rentabilidad y aumentar la producción.
¿Por qué importa?
Este movimiento desmonta la narrativa de que el chavismo solo apuesta a la estatización rígida. Reconoce implícitamente que el modelo anterior fracasó y que sin capital privado no hay futuro para una industria clave.
Además, Rodríguez insiste que los ingresos petroleros gestionados hoy en coordinación con EE.UU. se usarán para infraestructura y protección social. Pero el control estadounidense sobre el proceso es un dato que pocos destacan.
¿Qué viene ahora?
- Una mayor dependencia de capital foráneo bajo supervisión directa de Washington.
- Posible estabilidad a corto plazo en producción, a cambio de perder control total.
- Un escenario en el que el Estado mantiene el discurso, pero debe ceder terreno en la operación real del petróleo.
Sin cuestionar que la gestión de Maduro colapsó la industria, este cambio pone énfasis en la reconstrucción práctica, pero con un costo político e institucional que aún queda por medir.