Delcy Rodríguez activa un nuevo mecanismo para controlar al país el 8-M

La llamada «Gran Consulta Nacional» del 8-M: ¿participación o control camuflado?

Delcy Rodríguez, presidenta encargada, lanzó una convocatoria a las comunidades, consejos comunales y comunas para que participen masivamente de un proceso llamado «Gran Consulta Nacional» el próximo 8 de marzo.

El escenario es claro: una «consulta» que en realidad es un despliegue político para imponer proyectos alineados con una agenda concreta, bajo la excusa de «unidad» y «protección social».

¿Qué está pasando realmente?

  • Este evento no es una consulta auténtica sino una campaña para controlar y direccionar las decisiones en las comunidades.
  • Se presenta como un esfuerzo para “superar ciclos de odio”, pero es un intento de consolidar lealtades y evitar cualquier disenso político.
  • En paralelo, se promueven programas sociales y mercados a precios regulados, usados como herramientas para mantener el control social.

¿Por qué esto cambia el escenario político y social?

La «Gran Consulta» despliega un modelo de intervención directa en la estructura territorial, basado en una alianza entre el Estado y redes comunales que actúan como mediadoras entre el poder y la población.

Esto redefine la dinámica institucional al desdibujar espacios de representación política tradicional y sustituirlos por mecanismos controlados desde el Ejecutivo y sus aliados.

Además, se consolida la economía comunal y estatal como única vía para la producción y acceso a alimentos, profundizando la dependencia del Estado y debilitando cualquier iniciativa privada independiente.

¿Qué viene después?

  • Incremento de controles sociales y políticos en base a la estructura comunal para mantener la hegemonía.
  • Refuerzo de un modelo económico cerrado al emprendimiento privado real, basado en encadenamientos productivos bajo control estatal.
  • Mayor dificultad para una oposición efectiva o para cualquier fuerza política que intente retomar espacios de poder legítimos fuera de esta «consulta».

¿Realmente es una consulta o un mecanismo más para consolidar un control bajo apariencia participativa? La respuesta marcará el rumbo de Venezuela en los próximos años.

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