De Miranda y Colombo arrasan en San Sebastián, pero ¿fue justo el triunfo?
Triunfo inesperado en una tarde floja de toros
La segunda corrida de la Feria de San Sebastián terminó con David de Miranda y Jesús Enrique Colombo saliendo a hombros. Un resultado que sorprende cuando se mira más allá de la emoción del público y el ambiente cálido que acompañó el festejo.
¿Por qué tanta ovación para una lidia con toros que difícilmente mostraron casta y fuerza? En un encierro de Los Aranguez, presentado pero falto de clase, el brillo quedó en manos de los toreros más que de su adversario.
David de Miranda: el talento que marcó la diferencia
El onubense fue el oasis de temple en la tarde. Su segundo toro, que mereció la vuelta al ruedo, le permitió mostrar pases largos y cadenciosos, especialmente por la derecha.
Dominio y pausa que contrastaron con el resto de la corrida. Cerró con una estocada efectiva que le valió las dos orejas. Sin embargo, el quinto toro resultó infranqueable, obligándolo a abreviar.
Jesús Enrique Colombo: conexión y voluntad a flor de piel
Colombo volvió a demostrar esa química especial con el público local. Fue vibrante en las banderillas, su momento más sólido, aunque la faena principal padeció por la falta de opciones de sus toros.
Al tercero, otro toro premiado con vuelta al ruedo, le intentó sacar el máximo con tandas largas y templadas. Remató con una estocada fulminante para conquistar las dos orejas.
En el sexto alargó demasiado frente a un toro que ya estaba corto y falló con la espada, perdiendo una gran posibilidad.
Emilio de Justo: la lucha sin recompensa
El extremeño enfrentó el lote más complicado. Su primero fue un toro indeciso y sin brío, al que intentó dominar con técnica, sin éxito.
Un mal uso de la espada y el descabello empañaron su esfuerzo, terminando con un aviso y silencio. En el cuarto, mostró profesionalismo frente a un animal que simplemente no quiso embestir, cerrando en silencio una actuación injustamente opacada.
Ficha del festejo y resumen
- Toros de Los Aranguez: bien presentados, pero decepcionantes por su falta de raza y recorrido.
- Destacaron el 2º y 3º, ambos premiados con vuelta al ruedo.
- Emilio de Justo (azul noche y oro): silencio tras aviso y silencio.
- David de Miranda (sangre toro y oro): dos orejas y silencio.
- Jesús Enrique Colombo (tabaco y oro): dos orejas y silencio.
¿Qué queda tras la ovación?
Más allá de la salida a hombros, la corrida dejó dudas sobre la calidad real del espectáculo. El público celebró, pero detrás, la falta de juego de los toros puso en pausa la verdadera dimensión del triunfo.
¿Podrán las próximas tardes mostrar un encierro más digno y equilibrado? La feria aún se escribe y esta tarde dejó abiertas muchas preguntas por resolver.