Cuba en colapso: 3 meses sin combustible y apagones interminables

Cuba llevan tres meses sin combustible. La economía se detiene.

Desde enero, el país enfrenta una escasez total de combustible que ha paralizado sectores clave: desde pequeñas panaderías hasta grandes hoteles. Los vehículos desaparecen de La Habana; restaurantes cierran por falta de clientes y la minera más grande paraliza su producción. Más de la mitad de las aerolíneas suspendieron operaciones.

El verdadero golpe: el colapso eléctrico

Según expertos, el bloqueo impacta directamente el Sistema Eléctrico Nacional (SEN), ya frágil por años de abandono y falta de inversión. Esto ha provocado apagones históricos: hasta 15 horas diarias en la capital y cortes de dos días en provincias.

Los generadores diésel, vitales para evitar el colapso total, operan al mínimo por falta de combustible. Sin ellos, cualquier problema en las centrales termoeléctricas detona apagones generalizados.

¿Por qué esto reconfigura la crisis en Cuba?

El presidente Díaz-Canel admite que no llega ni una gota de combustible desde hace meses. Esto significa restar 1.400 megavatios al sistema eléctrico, tres cuartas partes del déficit diario. La isla depende totalmente del carbón, diésel y fueloil para mantener las luces encendidas.

La situación era ya grave antes de 2024, por falta de divisas para importar y una industria 100% estatal sin margen de maniobra. Hoy, queda claro que la crisis energética está lejos de ser pasajera: es estructural y profundiza la caída económica, prevista en más de 7% solo para este año.

¿Y el alivio?

Algunas medidas han permitido la llegada limitada de combustible para sectores privados: apenas 30.000 barriles en todo el año frente a una necesidad diaria cercana a 100.000. Ni un petrolero ruso que lleva 740.000 barriles alterará este panorama al corto plazo.

Qué viene

  • La economía seguirá hundiéndose ante una crisis energética sin solución inmediata.
  • Más sectores paralizados, incrementando la inflación y el desempleo.
  • El sistema eléctrico seguirá en riesgo de colapsos totales.
  • La dependencia estatal limita la capacidad de reacción y reinversión.

Esta es una crisis que no se reduce a números. Es el impacto real de estrategias y medidas políticas que inician un proceso de deterioro económico e institucional sin retorno fácil.

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