Comandancia en Jefe: ¿Nuevo poder militar o maniobra política disfrazada?
¿La Comandancia en Jefe es solo un título o una jugada política?
Recientemente, la vicepresidenta ejecutiva asumió la presidencia encargada y con ello se formalizó su rol como máxima autoridad sobre la Fuerza Armada Nacional (FAN). Pero la realidad es otra: agregar cuerpos policiales a la FAN y enfatizar su monopolio legítimo de las armas busca más un objetivo político que de orden institucional.
Un enfoque constitucional desvirtuado
La Comandancia en Jefe, por tradición, nace con la presidencia. Antes, no se necesitaba ley que la catalogara con grado militar para garantizar su función. Ahora, esta excesiva formalización se usa para militarizar la figura presidencial, un giro peligroso que complica el balance de poderes y abre la puerta a legitimaciones cuestionables.
¿Legitimidad electoral o interpretación condicionada?
Cuando Nicolás Maduro asumió la Comandancia en Jefe tras una interpretación amplia de la Sala Constitucional, su estatus no se apoyó en una consulta electoral directa conforme a la Constitución. Este detalle es clave: la verdadera legitimidad del mando militar en Venezuela debe basarse en procesos claros, definidos por los artículos constitucionales que regulan la presidencia y el mando de las FAN.
Reacomodos internos con impacto sistémico
Los cambios en las jerarquías y funciones militares evidencian que el oficialismo está en plena reestructuración. Este movimiento no solo afecta a las FAN, sino que también obliga a la oposición a replantear estrategias ante un escenario político que no garantiza una transición inmediata, sino que usa el discurso constitucional como una fachada para mantener el control.
¿Qué viene después?
Si no se respetan los cauces constitucionales claros, este reajuste puede desatar tensiones institucionales de alto riesgo. La clave está en exigir legalidad y transparencia para evitar que la Fuerza Armada se convierta en un instrumento para perpetuar agendas políticas en vez de proteger la estabilidad y el orden democrático.