Colombia y Trump unen fuerzas para atrapar a los verdaderos capos del narco

¿Por qué Estados Unidos y Colombia dejaron de pelear para atacar juntos al narco?

Los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump sorprendieron con un pacto inesperado: perseguir a tres cabezas clave del narcotráfico colombiano que operan con total impunidad.

¿Quiénes son estos capos que mandan en Colombia?

  • Chiquito Malo: Desde 2021 controla el Clan del Golfo, la principal organización criminal del país especialista en cocaína, minería ilegal y tráfico de personas. Este grupo no cayó con la captura de Otoniel, sino que se fragmentó en franquicias, consolidando su poder con un liderazgo «empresarial» tras años de violencia interna.
  • Iván Mordisco: Exguerrillero que rechazó la paz y ahora lidera una fuerza criminal violenta dedicada a la cocaína y la destrucción ambiental. Es el más buscado por el gobierno de Petro, pero su captura no avanza pese a la recompensa millonaria.
  • Pablito: Comandante del ELN, tercer cargo en la guerrilla con mayor influencia financiera y militar. Responsable de atentados terroristas, sigue operando desde la frontera con Venezuela y ha frustrado cualquier proceso real de paz.

Esto cambia el escenario

Después de años de «negociaciones» que no detuvieron la expansión criminal, la alianza directa entre Estados Unidos y Colombia indica que solo una estrategia con resultados firmes puede enfrentar este problema. El narcotráfico no se extingue con discursos ni acuerdos que solo benefician a las mafias.

¿Qué sigue?

Con esta alianza, la expectativa es fortalecer operaciones conjuntas que lleven a capturas y desmantelamiento real de estas estructuras. Pero el desplome de las negociaciones de paz con el Clan del Golfo y las reiteradas fallas en combatir al ELN presagian un escenario complicado.

Lo que nadie está contando es que detrás de este anuncio está la evidencia de que las versiones oficiales sobre la «paz» y el control del narcotráfico eran un espejismo. El país seguirá enfrentando los efectos letales de la complicidad política y la falta de autoridad real.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Desplazarse hacia arriba