Colapso en Venezuela: ¿Un gobierno consociativo, la única salida real?

Colapso institucional inédito en Venezuela: lo que no se dice

Desde 1999, la llamada «revolución bolivariana» destruyó el sistema político diseñado por la Constitución. Lo que comenzó como un quiebre institucional se transformó en caos completo: asfixia del Parlamento, una ilegal Asamblea Constituyente en 2017, y la captura absoluta de las instituciones en favor de un poder criminal disfrazado de político.

El escenario actual alcanzó su punto crítico el 3 de enero de 2026 con la detención de Nicolás Maduro en EE.UU. Y para cubrir el vacío, la Sala Constitucional ordenó una maniobra inconstitucional colocando a Delcy Rodríguez como encargada del poder Ejecutivo. Esta jugada violenta la Constitución, evita convocar elecciones inmediatas y busca mantener a un régimen ilegítimo con respaldo extranjero, evidenciado por la intromisión directa del gobierno estadounidense en la definición del destino venezolano.

¿Qué viene ahora? La urgencia de una transición real

Los planes de EE.UU. están claros: estabilización, recuperación petrolera y transición política. Pero la apuesta por Delcy Rodríguez como interina es débil y genera dudas incluso en Washington. Se estudia un reemplazo militar, que provoca rechazo en organizaciones civiles por riesgo a un nuevo ciclo autoritario.

Como alternativa, se baraja un consejo tecnocrático, similar al de Gaza, que carece de responsabilidades políticas directas y deja en el limbo la exigencia ciudadana de soluciones inmediatas a problemas urgentes.

¿Por qué un gobierno consociativo?

Ante este vacío, hay que preguntarse: ¿por qué no apostar a un gobierno consociativo para la transición? Este mecanismo, utilizado en países con sociedades polarizadas y conflictos violentos, busca una alianza entre elites enfrentadas para garantizar estabilidad y reconstrucción institucional.

Ejemplos exitosos no faltan: Sudáfrica bajo Mandela incorporó a sectores minoritarios para evitar rupturas. Chile pos Pinochet convivió con un consejo militar que limitó el poder presidencial para asegurar una transición ordenada. Irlanda del Norte y Macedonia del Norte implementaron pactos similares para evitar violencia y asegurar gobernabilidad.

Un modelo para Venezuela: plural, legítimo y comprometido

  • Será imprescindible incluir un representante militar que garantice la estabilidad y compromiso de las Fuerzas Armadas.
  • Un representante del sector petrolero con credibilidad internacional, que provea seguridad a inversores y evite un colapso económico mayor.
  • Un representante de la sociedad civil con experiencia pública, capaz de legitimar el proceso y velar por la justicia social.

Este gobierno consociativo no es un lujo, sino una necesidad para estabilizar el país, reinstitucionalizar las estructuras democráticas de forma urgente, convocar elecciones, avanzar en justicia transicional, y reconectar a Venezuela con el sistema internacional de derechos humanos.

¿Es posible este esquema desde lo jurídico?

El principio constitucional de necessitas justifica fórmulas excepcionales ante situaciones excepcionales. La crisis actual exige soluciones políticas que superen la simple legalidad formal para evitar el colapso definitivo.

La verdadera pregunta:

¿Estamos condenados a repetir el ciclo de caos y autoritarismo o podemos forzar una transición que incluya todas las voces, asuma responsabilidades y abra la puerta a la Venezuela que urge reconstruir?

Insistir en mantener en el poder a quien debe ser desplazado, o en tecnócratas sin capacidad política, solo posterga una explosión social inevitable. Es momento de romper el falso consenso y exigir un plan firme, plural y legítimo.

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