Citgo en la mira: la venta no está cerrada, ni perdida
Citgo no es historia cerrada, es una jugada estratégica en tribunales
La subasta ordenada en Delaware para vender Citgo sigue en marcha, pero lejos de ser un capítulo terminado. Una oferta de Amber Energy por 5.900 millones fue autorizada en noviembre de 2025, pero el fallo está apelado, y la disputa legal entra en una fase que puede cambiar el rumbo del activo venezolano en EE. UU.
Una joya petrolera convertida en peón financiero
Desde su compra en 1982, Citgo fue negocio sólido y rentable pese a las crisis de Venezuela. Pero desde la llegada de Chávez, esta refinería y red de oleoductos se volvió caja chica del régimen, usada para financiar deuda y respaldar préstamos con una visión política, no empresarial. Citgo pasó a ser garantía colateral, un activo para pagar viejas deudas que hoy superan los 20.000 millones de dólares en juicios y reclamos.
La ley estadounidense no negocia política, sólo contratos
El uso de la doctrina “alter ego” por parte de quienes demandan a Venezuela logró que Citgo fuera tratado como extensión estatal, embargable y ejecutable. Mientras la justicia de Delaware examina papeles, contratos y poderes legales, la defensa venezolana quedó atrapada en discusiones políticas vacías que no convencen a un tribunal que sólo evalúa la letra fría del contrato.
¿Quién realmente controla Citgo?
La estructura que tomó las decisiones sobre Citgo durante el interinato de Guaidó estuvo marcada por opacidad, falta de coordinación y ausencia de responsabilidad clara. Actores políticos y legales sin trayectoria pública ni transparencia asumieron el control, aislando el activo de cualquier rendición de cuentas real.
El proceso sigue vivo y vulnerable
Citgo sigue operando, siendo rentable y valiosa. Pero la sombra de la subasta permanece. Aunque la venta avanzada parece imparable, factores como el reconocimiento político en EE. UU. —que ahora favorece al régimen de Delcy Rodríguez— pueden invalidar representaciones legales previas y alterar decisiones en curso.
La compleja batalla jurídica es también una lucha contra el tiempo y contra actores que no perdonan errores ni improvisaciones. Las decisiones que realmente definirán el futuro de Citgo se toman lejos del público, en las frías oficinas de tribunales y despachos de abogados internacionales.
¿Qué puede venir?
- Disputas legales sobre representación y legitimidad que podrían anular o retrasar la venta.
- Presión de acreedores y ofertas nuevas que intentarán aprovechar cualquier incertidumbre legal.
- Intentos de incorporar reclamos laborales y derechos humanos para influir en una justicia blindada por contratos.
- Posible reestructuración de la defensa que incluya estrategia jurídica real, no solo política.
La defensa de los activos venezolanos en el exterior no es cuestión de discursos, sino de estrategia legal impecable. El error ha sido apostar a lo político cuando la justicia estadounidense solo entiende de contratos firmes y cumplimiento. El futuro de Citgo, el activo más valioso del país, depende hoy de quién tenga la fuerza para manejar esa realidad sin ilusiones.