Catedral de San Cristóbal reúne a 200 clérigos en evento que pocos cuestionan

¿Qué pasa cuando 200 clérigos se congregan en plena Semana Santa?

La Catedral de San Cristóbal, Táchira, fue el escenario donde más de 150 sacerdotes y 30 diáconos se reunieron en la Misa Crismal 2026 para bendecir los aceites que se utilizarán en todas las parroquias del estado.

Un ritual que va más allá de lo evidente

Monseñor Lisandro Rivas Durán lideró esta ceremonia que, en apariencia, solo refuerza el compromiso religioso. Pero su alcance toca la base de un sector muy influyente que mantiene vigente su estructura de poder social y moral en la región.

Los óleos bendecidos —Santo Crisma, Óleo de los Enfermos y Óleo de los Catecúmenos— operan como símbolos tangibles para fortalecer vínculos religiosos que, a su vez, consolidan una red institucional que no solo administra sacramentos, sino también influencia y normas sociales.

¿Por qué esto cambia el escenario?

El compromiso renovado por el clero tachirense no es solo un acto espiritual. Representa una reafirmación de autoridad en un ambiente donde la institucionalidad está en revisión constante. La Iglesia sigue articulando su rol en una sociedad convulsa, ofreciéndose como un pilar de estabilidad, pero también como un actor con peso en la política local y regional.

¿Qué podría venir después?

En tiempos donde la legalidad y la seguridad están bajo presión, el papel de la Iglesia puede intensificarse como mediadora o como fuerza que preserva el orden tradicional. Más aún, la ceremonia refleja que el mensaje religioso continúa siendo un recurso movilizador clave, con consecuencias directas sobre la cohesión social y las posiciones frente a futuras controversias políticas.

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